En el día de hoy os traigo unas ideas para hablar a nuestros alumnos en positivo, ya que se ha demostrado que de esta manera se ven mejores resultados.
"El uso que hacemos del lenguaje es clave para que esto suceda. Con solo pequeños ajustes en nuestro vocabulario y en la manera de relacionarnos con los niños podemos conseguir grandes resultados."
Allá vamos con los consejos:
- Sitúate a su altura. Cuando hablamos con los niños, solemos hacerlo por costumbre y comodidad desde nuestra altura de adultos que, por supuesto, no es la misma que la de los niños. Así, ellos han de elevar la vista, mientras que nosotros la bajamos. Agáchate o sitúate de cuclillas y, cuando haya realizado algo mal o necesites decirle algo importante, háblale mirándole a los ojos. La comunicación que se hace desde el corazón y entre iguales, sin imposiciones, es siempre más sincera, emocional y positiva.
- Sin órdenes. Para que la comunicación sea más efectiva es bueno reducir las imposiciones. Es cierto que no podremos eliminar todas nuestras expresiones imperativas, pero sí algunas. Por ejemplo, en lugar de decir “no corras por el pasillo ahora” puedes usar lo siguiente: “¿Crees que es manera de ir por el pasillo?”. Para evitar la frase “basta de gritos”, podrías emplear: “Yo voy jugar a hablar flojito, muy flojito. ¿Te apuntas?”
- Rechaza los calificativos negativos. Los niños son frágiles y conforme van recibiendo en repetidas ocasiones estos calificativos negativos, van interiorizándolos y mostrando estas actitudes. A esto, se le llama profecía autocumplida y dice que, por ejemplo, a aquél niño que se le repite constantemente que es torpe o malo en matemáticas, acabará perdiendo su confianza y convirtiendo en un desastre en esta asignatura. Entonces, ¿por qué no probamos a hablar y expresarnos de otra manera?





